Mi enfoque terapeutico
Entiendo la psicoterapia como un espacio de encuentro humano orientado a comprender la experiencia de quien consulta, más que a reducirla únicamente a un conjunto de síntomas o diagnósticos. Si bien aliviar el sufrimiento constituye una parte importante del proceso terapéutico, considero que este también puede convertirse en una oportunidad para conocernos con mayor profundidad, comprender el sentido de lo que vivimos y desarrollar formas más saludables de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo.
Mi práctica clínica se inspira principalmente en la psicología humanista-existencial e integra aportes de la psicoterapia centrada en la persona, el Focusing, la terapia Gestalt, la psicología analítica y la logoterapia. Estas perspectivas comparten una comprensión del ser humano como un sujeto activo, capaz de crecer, transformarse y construir significado a partir de su experiencia, incluso en momentos de profundo sufrimiento.
Una comprensión integral del ser humano
Concibo al ser humano como una persona en constante desarrollo, cuya identidad no está determinada únicamente por su historia o por las dificultades que atraviesa. Cada persona posee recursos, capacidades y posibilidades de transformación que pueden desplegarse cuando encuentra un contexto suficientemente seguro para explorar su experiencia con apertura y autenticidad.
Nuestra manera de sentir, pensar y actuar no surge de forma aislada. Se construye a partir de la interacción permanente entre nuestra historia personal, nuestros vínculos, nuestro cuerpo, nuestras emociones y el contexto en el que vivimos. Por ello, comprender el malestar psicológico implica mirar a la persona en su totalidad, considerando tanto aquello que es consciente como aquello que aún no ha logrado encontrar palabras o permanece fuera de la conciencia.
Desde esta perspectiva, el cuerpo ocupa un lugar fundamental. Muchas veces experimentamos sensaciones, tensiones o emociones antes de comprender intelectualmente lo que nos ocurre. Aprender a escuchar esa experiencia corporal permite acceder a significados que no siempre pueden expresarse inmediatamente mediante el lenguaje y favorece procesos de cambio más profundos y auténticos.
Asimismo, entiendo que toda persona posee una necesidad inherente de construir una vida coherente con sus propios valores, necesidades y formas de ser. Cuando existe la posibilidad de escucharse con mayor claridad y confiar en la propia experiencia, resulta más fácil tomar decisiones que respondan a lo que realmente es importante para uno mismo
Sufrimiento como una experiencia con significado
Desde esta mirada, el sufrimiento psicológico no constituye simplemente un error que deba eliminarse o un conjunto de síntomas que deban controlarse rápidamente. Aunque puede generar un intenso malestar y requerir alivio, también puede expresar conflictos, necesidades, pérdidas, experiencias no elaboradas o aspectos de nosotros mismos que necesitan ser reconocidos e integrados.
En muchas ocasiones, las formas en que hoy respondemos al mundo fueron, en otro momento de nuestra vida, estrategias que nos permitieron adaptarnos o protegernos del dolor. Sin embargo, aquello que alguna vez cumplió una función puede transformarse con el tiempo en una fuente de sufrimiento cuando limita nuestra capacidad para relacionarnos con nosotros mismos y con los demás de una manera libre y flexible.
Las heridas emocionales, los conflictos internos y las experiencias difíciles no definen a la persona, pero sí forman parte de su historia. Comprender cómo se han configurado estas experiencias permite desarrollar una relación más compasiva con uno mismo y abrir la posibilidad de construir nuevas formas de afrontar la vida.
Relación terapéutica
Considero que el principal instrumento de la psicoterapia es la relación que se construye entre terapeuta y consultante.
Mi propósito es ofrecer un espacio caracterizado por la escucha atenta, la empatía, el respeto y la autenticidad, donde cada persona pueda sentirse segura para explorar aspectos de sí misma que muchas veces han permanecido ocultos, evitados o difíciles de expresar.
No concibo la terapia como un lugar donde alguien entrega respuestas o interpreta la vida del otro desde una posición de autoridad. Entiendo el proceso terapéutico como un trabajo colaborativo, en el que el conocimiento profesional se integra con la experiencia única de quien consulta. Cada persona es quien mejor conoce su propia historia, mientras que mi rol consiste en acompañar ese proceso con herramientas clínicas, una mirada comprensiva y un espacio que favorezca la reflexión, el autoconocimiento y el cambio
Proceso terapeutico
El objetivo de la psicoterapia no es únicamente disminuir el malestar, sino favorecer un proceso de transformación más profundo. Esto implica desarrollar una mayor comprensión de uno mismo, fortalecer la capacidad para reconocer las propias necesidades y emociones, establecer relaciones más saludables, afrontar las dificultades con mayor flexibilidad y construir una vida que se sienta más coherente con los propios valores y con aquello que otorga sentido a la existencia.
Cada proceso es único. No existen respuestas universales ni caminos idénticos para todas las personas. Por ello, la terapia busca adaptarse a la historia, las necesidades y el momento vital de quien consulta, respetando su propio ritmo y reconociendo que el cambio significativo suele surgir cuando una persona logra encontrarse consigo misma de una manera más auténtica y compasiva
Referencias bibliográficas
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